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¿Uno de cada cuatro traslados en UCI presenta un evento adverso? Lo que revelan 12.313 traslados hospitalarios

Fecha de PublicaciónOctober 14, 2026
Tiempo de Lectura38 min de lectura

Una revisión sistemática de 12.313 traslados intrahospitalarios estimó una frecuencia combinada de eventos adversos del 26,2 %. Sin embargo, otro importante estudio encontró solo un 9,6 %. La diferencia plantea una pregunta que todos los hospitales deberían hacerse: ¿estamos midiendo correctamente la seguridad durante el traslado de pacientes?

Un paciente se encuentra estable en la unidad de cuidados intensivos.

El equipo médico determina que necesita una tomografía computarizada.

Se prepara el equipo de monitorización. El oxígeno y las infusiones de medicamentos deben permanecer disponibles. Hay que asegurar las vías, sondas y dispositivos conectados.

El equipo de traslado mueve al paciente hacia un pasillo.

Llega un ascensor. Suena una alarma. Un profesional ajusta un dispositivo de infusión.

El trayecto continúa.

Para la mayoría de las personas, moverse entre departamentos hospitalarios puede parecer una actividad rutinaria. Pero para un paciente crítico, el traslado intrahospitalario implica reproducir temporalmente elementos esenciales de los cuidados intensivos fuera de la UCI.

Eso introduce riesgos.

En 2022, investigadores publicaron una revisión sistemática y un metaanálisis que incluía 12.313 traslados intrahospitalarios de 1.898 pacientes críticos, procedentes de 24 estudios.

La frecuencia combinada estimada de eventos adversos fue del 26,2 %.

Sin embargo, otra investigación multicéntrica publicada en 2023 registró eventos adversos durante aproximadamente el 9,6 % de los traslados analizados.

¿Por qué existe una diferencia tan grande?

Porque los eventos adversos no siempre se definen o miden de la misma manera.

Una alteración temporal de la presión arterial, un fallo de equipamiento, un problema de comunicación y una emergencia potencialmente mortal pueden aparecer en diferentes sistemas de notificación.

Pero no son resultados equivalentes.

Un evento adverso, un peligro para la seguridad y un daño real al paciente no deben considerarse conceptos intercambiables.

Este artículo examina qué demuestra realmente la investigación, cómo aparecen los riesgos durante los traslados y qué pueden hacer los hospitales para mejorar la seguridad.

También presenta un marco práctico de evaluación y analiza el papel de las camillas, la monitorización y los procesos clínicos dentro del sistema general de seguridad.

Respuesta rápida: ¿qué riesgos tiene el traslado intrahospitalario de pacientes en UCI?

El traslado intrahospitalario puede exponer a los pacientes críticos a deterioro fisiológico, problemas técnicos, interrupciones de monitorización, fallos de comunicación y peligros asociados al entorno.

Un metaanálisis de 2022 estimó una frecuencia combinada de eventos adversos del 26,2 %, aunque los resultados variaban enormemente entre los estudios.

Una investigación observacional multicéntrica independiente, publicada en 2023, notificó eventos durante aproximadamente el 9,6 % de los traslados analizados.

Ninguna cifra representa una probabilidad universal de lesión.

Muchos eventos registrados no ponen en peligro la vida. Algunos peligros pueden identificarse y corregirse antes de provocar daños medibles.

El riesgo depende del estado clínico del paciente, la urgencia del traslado, los equipos disponibles, los profesionales acompañantes, la monitorización y el destino.

Las recomendaciones profesionales publicadas en 2025 aconsejan una evaluación estructurada, personal adecuado, equipos fiables, comunicación coordinada y procedimientos consistentes.

El objetivo no es eliminar los traslados médicamente necesarios, sino mantener la atención esencial durante todo el trayecto y reducir los riesgos evitables.

Qué revelan 12.313 traslados hospitalarios: seis hallazgos fundamentales

1. La frecuencia combinada de eventos adversos fue del 26,2 %

Murata y sus colaboradores realizaron una revisión sistemática y un metaanálisis publicados en el American Journal of Emergency Medicine en 2022.

La investigación incluyó 24 estudios con 12.313 episodios de traslado y 1.898 pacientes críticos.

La frecuencia combinada de eventos adversos fue del 26,2 %, con un intervalo de confianza del 95 % entre el 15,0 % y el 39,2 %.

La estimación procede de un metaanálisis.

No significa que exactamente el 26,2 % de los 12.313 traslados provocaran lesiones.

Además, el trabajo se centró principalmente en pacientes críticos. Sus resultados no deberían extrapolarse automáticamente a pacientes estables que reciben traslados rutinarios.

2. Los estudios presentaron diferencias excepcionalmente grandes

El mismo metaanálisis comunicó un estadístico I² de aproximadamente 99,5 %.

Esto indica una heterogeneidad estadística extremadamente elevada.

Los estudios individuales produjeron estimaciones considerablemente diferentes, posiblemente debido a las características de los pacientes, las condiciones del traslado, las definiciones y los métodos de investigación.

Esta variabilidad limita la aplicación del porcentaje combinado a cualquier hospital concreto.

Por tanto, un centro no debería asumir que su frecuencia esperada de eventos adversos es del 26,2 %.

Tampoco debería interpretar automáticamente una tasa notificada más baja como prueba de una mayor seguridad clínica.

3. Los eventos potencialmente mortales fueron mucho menos frecuentes

El metaanálisis estimó una frecuencia combinada de eventos adversos potencialmente mortales de aproximadamente 1,47 %.

El intervalo de confianza del 95 % se situó entre el 0,43 % y el 2,95 %.

La revisión también comunicó una estimación combinada de cero para los fallecimientos atribuidos al traslado en los análisis incluidos.

Esto no demuestra que las muertes relacionadas con el transporte sean imposibles.

Los eventos poco frecuentes deben interpretarse con precaución, especialmente cuando los métodos y las poblaciones difieren.

Sin embargo, la distinción es fundamental.

Un evento que requiere observación clínica no equivale a una parada cardíaca ni a otra complicación potencialmente mortal.

4. Otro estudio informó de eventos adversos en el 9,6 % de los traslados

El estudio multicéntrico I-TOUCH se publicó en el Indian Journal of Critical Care Medicine en 2023.

Los investigadores registraron inicialmente 1.072 episodios de traslado correspondientes a 893 pacientes en quince centros de atención terciaria de la India.

Después de excluir siete episodios, se analizaron 1.065 traslados.

Se registraron eventos adversos durante 102 traslados, aproximadamente el 9,6 %.

Las categorías notificadas incluyeron 31 eventos cardiovasculares, 18 respiratorios, 17 neurológicos y 13 relacionados con el equipamiento.

Dos pacientes sufrieron una parada cardíaca relacionada temporalmente con el traslado.

Algunos traslados presentaron más de una categoría de evento.

Este estudio observacional describe una población específica y no constituye una media aplicable a todos los hospitales.

5. Los traslados urgentes se asociaron con mayores probabilidades de eventos adversos

Los investigadores de I-TOUCH encontraron una asociación entre el traslado urgente y los eventos adversos.

La razón de probabilidades ajustada, u odds ratio, fue de aproximadamente 5,11, con un intervalo de confianza del 95 % entre 3,32 y 7,88.

Esto no significa que los traslados urgentes provoquen universalmente cinco veces más complicaciones.

Los pacientes que necesitan un desplazamiento inmediato pueden encontrarse ya en una situación de inestabilidad clínica.

La gravedad de la enfermedad, los tratamientos necesarios y otros factores pueden influir en la asociación observada.

El hallazgo respalda la importancia de una preparación adecuada, sin sugerir que deban retrasarse innecesariamente los cuidados urgentes.

6. Los investigadores identificaron 365 peligros durante solo 51 traslados

Un estudio prospectivo publicado en Critical Care Medicine en 2017 examinó el traslado intrahospitalario en un hospital universitario sueco.

Los investigadores identificaron 365 situaciones de riesgo durante 51 traslados.

La mediana fue de siete peligros por traslado.

Los problemas afectaban a distintos componentes del sistema de trabajo sanitario.

Es importante interpretar correctamente el resultado.

Identificar siete peligros no significa que se produjeran siete eventos adversos ni que el paciente sufriera siete lesiones.

Una condición peligrosa puede existir sin provocar un daño.

Esta investigación aporta una perspectiva diferente a los estudios centrados exclusivamente en complicaciones fisiológicas.

En conjunto, los resultados muestran por qué la seguridad del traslado no puede explicarse mediante un único porcentaje.

Fuentes: Murata et al., 2022, I-TOUCH, 2023 y Bergman et al., 2017.

¿Por qué unos estudios encuentran un 26,2 % y otros un 9,6 %?

La diferencia llama la atención, pero los resultados no son necesariamente contradictorios.

El metaanálisis de 2022 reunió investigaciones realizadas en distintos entornos sanitarios y con diferentes definiciones.

El estudio I-TOUCH de 2023 utilizó un protocolo observacional prospectivo específico.

Las poblaciones estudiadas y los procedimientos de notificación no eran idénticos.

Consideremos una disminución temporal de la saturación de oxígeno.

Un protocolo podría clasificarla como evento adverso al cruzar un umbral determinado.

Otro podría exigir una intervención clínica o una anomalía más prolongada.

Una alarma podría registrarse como incidencia técnica.

Una desconexión de un dispositivo podría clasificarse de manera diferente.

Un retraso de comunicación podría considerarse un peligro operativo aunque no provocase un deterioro clínico medible.

Estas diferencias modifican las frecuencias registradas.

Evento adverso, peligro y daño al paciente

Un evento adverso es una situación no deseada definida dentro de un marco clínico o sistema de notificación específico.

Un peligro para la seguridad es una condición que genera o aumenta la posibilidad de una consecuencia negativa.

Un casi incidente, o near miss, es un incidente o una circunstancia que podría haber provocado un daño, pero no llegó a producirlo.

El daño al paciente es un efecto negativo real sobre su salud o bienestar.

Las definiciones exactas pueden variar según el sistema.

Los hospitales deben establecerlas antes de recopilar estadísticas o comparar departamentos.

También deben diferenciar los eventos que ocurren durante el traslado de aquellos causados realmente por el proceso de transporte.

Un paciente puede deteriorarse durante un desplazamiento sin que ese movimiento sea la única causa.

Qué aporta el análisis de la Anesthesia Patient Safety Foundation

En febrero de 2025, la Anesthesia Patient Safety Foundation publicó una revisión sobre el transporte intrahospitalario, los eventos adversos, las listas de verificación y la seguridad perioperatoria.

Destacó la gran variabilidad de las tasas publicadas y la importancia de distinguir los eventos clínicamente significativos de las categorías de notificación más amplias.

También explicó por qué la investigación sobre traslados en UCI no puede generalizarse automáticamente a todos los pacientes perioperatorios.

La pregunta clínicamente útil no es solo «¿Con qué frecuencia ocurre algo?», sino «¿Qué ocurre, qué gravedad tiene y qué factores podemos modificar?».

Fuente: Anesthesia Patient Safety Foundation — Intrahospital Patient Transport.

Por qué los pacientes críticos presentan riesgos de traslado diferentes

El traslado hospitalario no es una única actividad clínica.

Un paciente estable que se desplaza desde una planta de hospitalización hasta radiología tiene necesidades distintas de las de un paciente de UCI ventilado y conectado a múltiples infusiones.

La diferencia comienza con la complejidad clínica.

La comparación Optium entre cama UCI y cama hospitalaria convencional explica por qué una mayor gravedad exige otras funciones y condiciones de trabajo alrededor del paciente.

El mismo principio se aplica a las camillas.

Inestabilidad fisiológica

Los pacientes críticos pueden presentar alteraciones cardiovasculares, respiratorias o neurológicas.

Su estado puede cambiar durante el traslado, independientemente de que el propio movimiento sea la causa.

Son esenciales una evaluación y una monitorización apropiadas.

Asistencia respiratoria

Algunos pacientes necesitan oxigenoterapia, ventilación no invasiva o ventilación mecánica invasiva.

La planificación debe considerar el soporte requerido durante todo el trayecto.

Los equipos, el suministro de oxígeno y las competencias profesionales deben ajustarse a las necesidades del paciente.

Dispositivos médicos conectados

El paciente puede tener catéteres, perfusiones, drenajes, sondas y cables de monitorización.

El movimiento crea oportunidades para que estos elementos se enganchen, sufran tracciones o se desconecten.

Su disposición y fijación deben comprobarse antes del traslado.

Monitorización y alarmas

El traslado puede modificar la configuración de los sistemas de vigilancia.

Los equipos portátiles deben ofrecer la información clínica necesaria.

Sin embargo, un gran número de alarmas técnicas no significa automáticamente mayor seguridad.

La investigación de Optium sobre fatiga por alarmas y sobrecarga de monitorización hospitalaria analiza la diferencia entre avisos clínicamente relevantes y alertas excesivas que no requieren intervención.

Durante el traslado, los profesionales necesitan información que puedan interpretar y utilizar.

Personal y apoyo clínico

El equipo acompañante debe disponer de las competencias que requiere el paciente.

La disponibilidad de personal cualificado puede variar entre departamentos y turnos.

El análisis de Optium sobre la escasez mundial de profesionales de enfermería y las camas sin personal muestra por qué la existencia de equipamiento no garantiza la disponibilidad de capacidad asistencial.

Una camilla no puede sustituir las competencias clínicas necesarias.

El riesgo no procede únicamente del movimiento. Surge de la interacción entre el paciente, la atención clínica, los equipos y el entorno.

Los cinco sistemas que intervienen en los riesgos del traslado

El estudio publicado por Bergman y sus colaboradores en 2017 proporciona un marco útil para comprender dónde aparecen los peligros.

Los investigadores clasificaron las 365 situaciones identificadas según diferentes componentes del sistema de trabajo hospitalario.

1. Herramientas y tecnología — 124 peligros

Fue la categoría más numerosa.

Los problemas podían implicar monitores, dispositivos de infusión, asistencia respiratoria y otras tecnologías utilizadas durante el traslado.

Esto no significa que se observaran 124 fallos de camillas.

La categoría engloba un entorno tecnológico mucho más amplio.

Para los equipos de compras, la conclusión es importante: deben analizar cómo funcionan juntos los dispositivos y no limitarse a comprobar que cada uno está disponible.

2. Tareas — 83 peligros

Las tareas incluyen la preparación, el movimiento, la monitorización y la transmisión de información.

Pueden surgir problemas cuando se omiten controles esenciales, se interrumpen o se realizan de forma inconsistente.

Estandarizar las etapas importantes puede ayudar a conseguir procesos más fiables.

3. Equipos humanos — 61 peligros

Los peligros relacionados con los profesionales pueden incluir comunicación, responsabilidades y coordinación.

Incluso las personas experimentadas pueden encontrar dificultades cuando los roles no están claramente definidos.

Es importante establecer quién se ocupa de la vigilancia clínica, quién gestiona los equipos y quién coordina la comunicación.

4. Organización — 49 peligros

Se trata de problemas relacionados con los sistemas que permiten realizar el traslado.

El departamento de destino puede no estar preparado.

Puede faltar un recurso imprescindible.

Un traslado puede retrasarse por factores que escapan al control inmediato del equipo acompañante.

La investigación de Optium sobre pacientes retenidos en Urgencias y retrasos en el flujo hospitalario explica cómo los problemas de un departamento pueden afectar al resto del hospital.

5. Entorno físico — 48 peligros

La arquitectura del hospital presenta dificultades propias.

Pasillos, ascensores, puertas, áreas congestionadas y espacios reducidos pueden complicar el movimiento.

La distribución también influye en la carga física de los profesionales.

El análisis Optium sobre cuántos kilómetros recorre una enfermera durante un turno de doce horas aporta contexto sobre los desplazamientos repetidos y la organización del trabajo.

La conclusión principal es que la seguridad de los traslados es un problema de diseño del sistema asistencial, no simplemente de manejo individual de las camillas.

De UCI a tomografía computarizada: un recorrido que merece ser evaluado

Las pruebas diagnósticas por imagen son un motivo frecuente para transportar pacientes críticos fuera de la UCI.

En I-TOUCH, aproximadamente el 71,3 % de los traslados registrados se realizaron para obtener imágenes diagnósticas.

El recorrido entre cuidados intensivos y radiología constituye, por tanto, un ejemplo especialmente útil para una revisión operativa.

Antes de salir de la UCI

El equipo determina si el traslado es necesario y evalúa sus beneficios frente a los riesgos.

Se valora al paciente.

Se prepara el apoyo clínico.

Se contacta con el departamento receptor.

Se consideran el recorrido y sus requisitos logísticos.

Durante el desplazamiento

Debe mantenerse la atención clínica necesaria.

El equipo puede tener que atravesar pasillos, utilizar ascensores y desplazarse entre otras actividades hospitalarias mientras gestiona los dispositivos conectados.

La superficie de transporte debe ser adecuada para el paciente y el recorrido.

En radiología

El departamento receptor debe estar preparado.

El posicionamiento del paciente y la compatibilidad de los equipos dependen de la prueba.

Algunas exploraciones exigen transferir al paciente a otra superficie.

Otras pueden realizarse sin movimientos adicionales utilizando dispositivos compatibles.

Durante el regreso

El retorno a la UCI sigue formando parte del episodio de traslado.

La monitorización, la comunicación y el apoyo clínico siguen siendo importantes.

Al llegar, puede ser necesario reevaluar al paciente y los equipos implicados según los procedimientos del centro.

¿Las camillas radiotransparentes pueden reducir la manipulación del paciente?

Determinadas superficies radiotransparentes permiten realizar exploraciones radiográficas concretas sin trasladar al paciente a otra superficie.

Esto puede eliminar una etapa de manipulación cuando la exploración y el equipamiento lo permiten.

Sin embargo, la compatibilidad con rayos X no significa automáticamente compatibilidad con tomografía computarizada o resonancia magnética.

Los entornos de resonancia requieren una evaluación específica de seguridad.

Las tomografías también tienen requisitos propios de posicionamiento.

La guía Optium sobre camillas radiotransparentes para Urgencias y Radiología explica por qué la configuración exacta debe evaluarse junto con el protocolo de imagen.

La meta no es eliminar todos los movimientos, sino evitar las manipulaciones innecesarias sin comprometer la atención clínica.

Qué recomiendan las guías de 2025 sobre el transporte de pacientes críticos

En abril de 2025, la Indian Society of Critical Care Medicine publicó un documento de posicionamiento sobre el traslado intrahospitalario de pacientes críticos.

Incluye 38 recomendaciones que abordan preparación, evaluación, personal, monitorización, equipamiento, comunicación y cuidados posteriores.

Varios principios son especialmente importantes para los equipos de mejora de calidad.

Evaluar la necesidad del traslado

El equipo médico debe determinar si el movimiento está clínicamente indicado.

Hay que valorar el beneficio esperado junto con los riesgos.

Pueden considerarse alternativas cuando resulten apropiadas desde el punto de vista clínico.

Evaluar y preparar al paciente

El estado clínico debe revisarse antes de la salida.

La monitorización, el soporte respiratorio y los sistemas terapéuticos necesarios deben prepararse según las necesidades.

Asignar profesionales cualificados

El documento recomienda al menos dos miembros de equipo para el traslado desde UCI, incluyendo al profesional de enfermería responsable del paciente.

También aborda las competencias de soporte vital avanzado y la necesidad de acompañamiento médico en determinadas situaciones, como pacientes inestables o intubados.

Estas recomendaciones fueron elaboradas en el contexto de cuidados críticos de la India. Los centros deben considerar sus propias normas y necesidades clínicas.

Preparar los equipos y la monitorización

Los dispositivos portátiles deben ajustarse a las necesidades del paciente.

Los recursos necesarios deben funcionar durante todo el desplazamiento.

Coordinar los departamentos

El destino debe estar preparado para recibir al paciente.

La comunicación y la planificación del recorrido pueden reducir demoras evitables.

Documentar y realizar una entrega clínica estructurada

La documentación y la comunicación organizada favorecen la continuidad asistencial.

Las listas de verificación pueden facilitar una preparación consistente.

No sustituyen el juicio clínico.

Fuente: ISCCM — Position Statement on Intrahospital Transport, 2025.

Lista práctica de 15 puntos para la seguridad durante el traslado de pacientes

La siguiente lista es una síntesis educativa de recomendaciones publicadas.

No ha sido validada clínicamente de manera independiente y no sustituye los procedimientos aprobados por el hospital.

Antes del traslado

1. Confirmar la indicación clínica. Identificar la prueba, el procedimiento o el destino y por qué es necesario desplazar al paciente.

2. Evaluar la estabilidad del paciente. Revisar su estado y anticipar las necesidades de apoyo.

3. Confirmar que el destino está preparado. Verificar que el departamento receptor puede atender al paciente y proporcionar los servicios necesarios.

4. Asignar el equipo de traslado. Establecer responsabilidades sobre atención clínica, equipamiento, movimiento y comunicación.

5. Preparar monitorización y soporte. Comprobar los dispositivos necesarios según el estado del paciente.

6. Verificar la alimentación y los suministros. Confirmar que los recursos son adecuados para el trayecto previsto.

7. Asegurar los dispositivos conectados. Revisar sondas, drenajes, catéteres y conexiones de monitorización.

8. Inspeccionar la camilla o cama de transporte. Comprobar frenos, ruedas, barandillas, posicionamiento y carga de trabajo segura.

Durante el traslado

9. Mantener la monitorización adecuada. Continuar las observaciones clínicas necesarias.

10. Comunicar los cambios relevantes. Garantizar que el equipo puede identificar y notificar problemas de inmediato.

11. Gestionar el entorno. Prever puertas, ascensores, giros y áreas congestionadas.

En el destino

12. Realizar una entrega clínica estructurada. Comunicar el estado del paciente y la atención que debe continuar.

13. Confirmar la continuidad del soporte. Revisar los equipos y recursos necesarios en el destino.

Después del traslado

14. Reevaluar al paciente. Comprobar los parámetros clínicos relevantes al llegar o regresar.

15. Documentar incidentes y casi incidentes. Registrar los eventos inesperados y problemas operativos según las normas del hospital.

La lista abarca mucho más que el desplazamiento físico.

Incluye preparación clínica, comunicación, tecnología y seguimiento.

Una lista de verificación no garantiza que los eventos adversos desaparezcan. Su objetivo es favorecer la ejecución consistente de tareas importantes.

¿Las listas de verificación realmente mejoran la seguridad?

Las listas de verificación se recomiendan con frecuencia, pero su eficacia debe interpretarse cuidadosamente.

Un estudio publicado en Australian Critical Care en 2020 evaluó su introducción en una unidad de cuidados intensivos de un hospital terciario.

La investigación antes-después incluyó 76 traslados.

La mediana del cumplimiento global de las recomendaciones de seguridad pasó de aproximadamente el 86,7 % al 90 %.

También se observaron mejoras en determinadas medidas de preparación y comunicación.

Sin embargo, no todos los indicadores mejoraron.

La proporción de traslados acompañados de botellas de oxígeno llenas disminuyó después de introducir la intervención.

Este hallazgo es importante.

Mejorar una puntuación general no garantiza que cada actividad de seguridad mejore.

El estudio tampoco demostró que las listas eliminen los eventos adversos graves.

Su evidencia directa más sólida se refiere al cumplimiento de las recomendaciones.

Los hospitales deberían examinar tanto la realización de controles como los resultados reales de seguridad.

Fuente: Williams et al. — Intrahospital Transport Checklist, 2020.

Cómo pueden medir los hospitales la seguridad de sus traslados

Los estudios internacionales proporcionan un contexto valioso.

Pero no determinan el rendimiento exacto de un hospital concreto.

Para ello se necesitan mediciones locales consistentes.

Frecuencia de eventos adversos

Un indicador útil es el porcentaje de traslados elegibles durante los cuales se produce al menos un evento definido.

El cálculo sería:

Traslados con al menos un evento adverso definido ÷ número total de traslados elegibles × 100.

Imaginemos que un hospital realiza 200 traslados elegibles desde UCI.

Si 16 presentan al menos un evento que cumple su definición, la frecuencia medida por traslado sería del 8 %.

Es un ejemplo hipotético, no una referencia de seguridad observada.

Las definiciones deben mantenerse y los traslados con varios eventos no deben contarse repetidamente.

Frecuencia de eventos graves

El deterioro potencialmente mortal y otros resultados graves deben registrarse por separado de los incidentes menores.

Las categorías de gravedad deben permanecer estables a lo largo del tiempo.

Problemas relacionados con el equipamiento

Los incidentes técnicos pueden clasificarse según su naturaleza: fallos de monitorización, desconexiones, problemas de alimentación y otros.

La disponibilidad eléctrica también merece atención en la planificación hospitalaria. La guía Optium sobre baterías de respaldo y preparación real de equipos médicos muestra por qué disponer de una batería no equivale automáticamente a tener autonomía operativa suficiente.

Casi incidentes y peligros

Registrar situaciones de riesgo antes de que provoquen daños puede ayudar a identificar debilidades.

Sin embargo, el número detectado también depende de la intensidad de observación y de las prácticas de notificación.

Un hospital que detecta más peligros no es necesariamente menos seguro.

Cumplimiento de la preparación

Los hospitales pueden analizar si se realizan las comprobaciones clínicas, técnicas y de comunicación requeridas.

Estas métricas describen procesos, no resultados clínicos directos.

Demoras y disponibilidad del destino

La espera inesperada y los problemas de preparación del departamento receptor pueden medirse como indicadores operativos.

Sin embargo, un traslado más corto no es automáticamente más seguro.

Categorías de traslado

Los traslados de pacientes críticos deben analizarse por separado de los movimientos rutinarios de pacientes estables cuando resulte apropiado.

Los desplazamientos urgentes y programados también pueden requerir interpretaciones diferentes.

Un panel de indicadores útil explica qué está ocurriendo y por qué. No debería existir únicamente para producir un porcentaje atractivo.

Marco original: revisión de seguridad de traslados hospitalarios en 90 días

La investigación publicada permite proponer un enfoque práctico para la evaluación local.

El siguiente marco de 90 días es una propuesta editorial de Optium para la mejora organizativa.

No es una intervención clínica validada ni una garantía de reducción de eventos adversos.

Días 1 a 30: describir el proceso existente

Identificar las principales categorías de traslado del hospital.

Revisar volúmenes, destinos, equipos profesionales, equipamiento y recorridos.

Documentar cómo se definen actualmente los eventos adversos, peligros y casi incidentes.

Observar procesos seleccionados respetando las autorizaciones y procedimientos del centro.

El objetivo es comprender el sistema antes de introducir cambios.

Días 31 a 60: identificar las limitaciones principales

Examinar problemas recurrentes de preparación, apoyo clínico, equipos, comunicación y disponibilidad de destinos.

Clasificar los hallazgos de forma consistente.

Por ejemplo, los fallos de equipamiento repetidos pueden indicar problemas de mantenimiento o configuración.

Las demoras en el destino pueden mostrar deficiencias de coordinación.

Las dificultades de manejo pueden revelar incompatibilidad entre la camilla y la arquitectura del hospital.

Las prioridades deberían basarse en riesgos observados localmente y no en suposiciones.

Días 61 a 90: probar mejoras específicas

Seleccionar medidas dirigidas a los problemas identificados.

Pueden incluir procedimientos revisados, mantenimiento de equipos, mayor claridad de responsabilidades, formación o rediseño de procesos.

Monitorizar los indicadores pertinentes después de la implementación.

Buscar posibles consecuencias no previstas.

No asumir que se ha mejorado la seguridad simplemente porque se haya completado una intervención.

Después de los 90 días

La mejora continua debería mantenerse.

Los indicadores pueden incorporarse a la gobernanza clínica, la gestión del equipamiento y la revisión regular de incidentes.

El objetivo es convertir el traslado hospitalario en un proceso medible y sujeto a mejora continua.

La mejora más valiosa es la que responde a un problema documentado, no necesariamente la que introduce el equipamiento nuevo más visible.

Por qué el diseño de las camillas hospitalarias sigue siendo importante

La investigación conduce a una conclusión clara.

La seguridad del traslado no puede garantizarse únicamente comprando equipamiento.

Pero el equipo de transporte sigue formando parte del sistema.

Una camilla puede tener que atravesar pasillos concurridos, entrar en ascensores, sostener accesorios médicos y mantenerse estable durante las manipulaciones.

La configuración adecuada depende del paciente y del recorrido.

La comparación Optium entre carro-camilla y camilla hospitalaria explica por qué definir el trayecto resulta más útil que seleccionar un producto basándose únicamente en su nombre.

Frenado y estabilidad

El equipo debe moverse cuando sea necesario y permanecer estable cuando se detiene.

Los mecanismos de frenado deben ser fiables, accesibles y adecuados para su uso.

También deben utilizarse correctamente.

Dirección y maniobrabilidad

Las ruedas, los bloqueos direccionales y los sistemas de quinta rueda pueden influir en el manejo.

Estas funciones deben probarse en los recorridos reales del hospital.

Barandillas y acceso al paciente

Las barandillas deben ofrecer soporte adecuado sin impedir el acceso clínico.

Su diseño, bloqueo y compatibilidad con los procedimientos de transferencia son importantes.

Sin embargo, no eliminan todos los riesgos de caída.

La investigación Optium sobre estadísticas de caídas y seguridad de las camas hospitalarias explica por qué deben considerarse conjuntamente altura, frenos, estado del paciente y supervisión.

Ajuste de altura

Una superficie regulable puede facilitar determinadas transferencias y actividades asistenciales.

El rango adecuado depende del uso y de las demás superficies presentes en el hospital.

Compatibilidad de accesorios

Los soportes para botellas de oxígeno, los portasueros y los accesorios de monitorización pueden ser importantes.

Pero su presencia no demuestra que una camilla sea adecuada para todas las situaciones de cuidados críticos.

La compatibilidad debe verificarse.

Limpieza y mantenimiento

El equipamiento circula por diferentes entornos clínicos y es manipulado repetidamente.

Los protocolos de limpieza deben incluir superficies, mecanismos y accesorios pertinentes.

El estudio Optium sobre gérmenes y superficies de alto contacto de los equipos hospitalarios ofrece un contexto útil para evaluar la facilidad de limpieza.

Necesidades específicas de cada departamento

Urgencias, traumatología, recuperación y transporte rutinario presentan requisitos diferentes.

La guía de compra de camillas hospitalarias según el departamento explica por qué las funciones deben seleccionarse en función del trabajo clínico.

La mejor camilla no es necesariamente la que tiene la ficha técnica más larga, sino la que permite realizar de forma fiable el recorrido previsto.

Qué camilla elegir según el escenario de traslado hospitalario

La gama Optium incluye configuraciones destinadas a Urgencias, traumatología, recuperación, transporte general y transferencias al quirófano.

Las características descritas a continuación proceden de las especificaciones publicadas por el fabricante.

No constituyen pruebas de reducción de eventos adversos por parte de un modelo concreto.

Urgencias: EMERGEUM

La camilla funcional de emergencia Optium EMERGEUM incorpora ajuste hidráulico de altura, posiciones Trendelenburg y Trendelenburg inversa, una plataforma radiotransparente y un soporte deslizante para casete de rayos X.

Su configuración publicada también incluye ruedas de 200 mm, frenado centralizado, control direccional, quinta rueda y soporte para botella de oxígeno.

La carga de trabajo segura declarada es de 250 kg.

Estas prestaciones pueden resultar relevantes para recorridos de Urgencias que combinan movimiento frecuente, posicionamiento y pruebas de imagen.

Traumatología e imagen: MOMENTUM

La camilla funcional de trauma Optium MOMENTUM incluye una superficie de tres secciones, regulación hidráulica de altura y una plataforma de HPL radiotransparente en toda su longitud.

También dispone de frenado central y direccional, con quinta rueda opcional.

La carga de trabajo segura es de 250 kg.

Su configuración puede resultar adecuada para evaluar situaciones en las que acceso al paciente, radiografías y movilidad deben considerarse juntos.

Posicionamiento y movilidad de emergencia: AVERON

La camilla de emergencia Optium AVERON incluye regulación hidráulica de altura, plataforma radiotransparente, soporte deslizante para casete, frenado centralizado y quinta rueda.

La carga de trabajo segura anunciada es de 250 kg.

Su idoneidad debe evaluarse según los requisitos específicos del departamento y los dispositivos necesarios durante el traslado.

Recuperación y observación: EPSILON

La camilla funcional de recuperación Optium EPSILON incorpora una superficie de siete secciones, regulación hidráulica de altura, distintas funciones de posicionamiento y plataforma radiotransparente.

La configuración publicada incluye frenado centralizado y quinta rueda.

La carga de trabajo segura es de 300 kg.

Los entornos de recuperación y observación pueden necesitar funciones distintas de las de Urgencias y traumatología.

La relación entre posicionamiento y recuperación también se desarrolla en la guía Optium sobre camas hospitalarias eléctricas para la recuperación postoperatoria.

Transporte rutinario: TRAVELER

La camilla para paciente Optium TRAVELER dispone de ajuste del respaldo asistido por resorte de gas, posición Trendelenburg, barandillas abatibles, ruedas con bloqueo centralizado y plataforma radiotransparente.

La carga de trabajo segura anunciada es de 250 kg.

Esta configuración ofrece otra opción para los movimientos internos sin suponer que todos los traslados necesitan las mismas funciones avanzadas que una camilla de emergencia.

Transporte hidráulico: ST 62

La camilla hidráulica Optium ST 62 incluye regulación hidráulica de altura, respaldo asistido por resorte de gas y barandillas abatibles.

Las opciones publicadas incluyen frenado centralizado, soporte de oxígeno y soporte para casete radiográfico.

La carga de trabajo segura es de 220 kg.

Los equipos de compras deben confirmar cuáles son las funciones estándar y cuáles dependen de la configuración solicitada.

Transferencia a quirófano: OT TRANS

La camilla de transferencia quirúrgica Optium OT TRANS utiliza dos estructuras de acero inoxidable destinadas a áreas limpias y no limpias, junto con una plataforma deslizante de soporte al paciente.

Este sistema responde a un proceso diferente del transporte habitual por pasillos.

Las transferencias quirúrgicas deben evaluarse junto con los procedimientos de prevención de infecciones y manejo seguro del paciente.

Qué demuestra esta comparación

Los equipos para Urgencias, traumatología, recuperación y transporte general no son automáticamente intercambiables.

La selección final depende del uso clínico, las características de los pacientes, el posicionamiento necesario, la carga de trabajo segura, el recorrido y la compatibilidad con otros dispositivos.

Los centros pueden explorar el catálogo de productos médicos Optium para comparar las configuraciones disponibles.

Las especificaciones deben confirmarse mediante documentación técnica actualizada antes de realizar una compra.

Siete pruebas de compra que deberían realizar los hospitales

Una ficha técnica puede describir funciones interesantes.

Pero no demuestra cómo funcionará el equipo dentro de un hospital concreto.

1. Probar el recorrido real

Evaluar el movimiento por pasillos, giros, ascensores y puertas relevantes.

Observar dirección, frenado y manejo en condiciones representativas.

2. Probar la compatibilidad de las transferencias

Revisar la interacción con otras superficies y dispositivos que utiliza el centro.

Seguir las técnicas de movilización aprobadas.

3. Probar los accesorios

Confirmar la compatibilidad de los soportes, portasueros y demás accesorios necesarios.

Comprobar su posición durante el movimiento.

4. Probar el acceso clínico

Los profesionales deben evaluar si el acceso al paciente es adecuado para los procedimientos previstos.

5. Probar la limpieza

Los equipos de higiene deben revisar superficies de alto contacto, mecanismos móviles y zonas difíciles de alcanzar.

6. Probar las necesidades de mantenimiento

Ingeniería biomédica debe examinar los procedimientos de inspección, las piezas de repuesto, el acceso a reparaciones y las necesidades de servicio.

7. Probar el proceso completo

Evaluar cómo interactúa el equipo con los profesionales, los sistemas de monitorización, las transferencias y las necesidades del destino.

Cuando los hospitales preparan compras de gran volumen, el análisis Optium sobre estandarización de camas y diferencias entre departamentos ofrece una lección aplicable también a las flotas de camillas: conviene compartir mecanismos y procesos cuando sea útil, sin eliminar funciones clínicamente necesarias.

La verdadera prueba de una camilla no es su apariencia en el catálogo, sino su integración en el trabajo real del hospital.

Diez errores frecuentes en la seguridad del traslado hospitalario

1. Tratar el traslado como una actividad no clínica

Mover a un paciente crítico puede requerir mantener tratamientos y monitorización esenciales.

Las responsabilidades deben reflejar esa complejidad.

2. Comparar tasas sin revisar las definiciones

Las investigaciones no siempre contabilizan los mismos eventos.

Las comparaciones directas pueden resultar engañosas.

3. Suponer que el equipo instalado está operativo

Una camilla o un monitor pueden existir y, aun así, estar mal configurados, no disponibles o no ser apropiados para el traslado.

4. Preparar al equipo de transporte, pero no al departamento receptor

El movimiento requiere coordinación entre servicios.

Un destino que no está listo puede producir demoras evitables.

5. Ignorar los casi incidentes

Los peligros que no causan lesiones también pueden revelar debilidades importantes.

6. Seleccionar equipamiento sin probar el entorno

Un dispositivo puede cumplir sus especificaciones y funcionar mal en pasillos estrechos o determinados espacios clínicos.

7. Introducir una lista de verificación sin evaluar su utilización

La existencia de un procedimiento escrito no prueba que se realicen correctamente todas las comprobaciones.

8. Medir únicamente los incidentes graves

Los eventos severos importan, pero los fallos técnicos y organizativos también pueden ayudar a prevenir daños posteriores.

9. Suponer que los traslados más rápidos son siempre más seguros

Reducir demoras innecesarias puede ser beneficioso.

Pero la velocidad no sustituye la preparación clínica y la monitorización necesaria.

10. Considerar la compra de equipamiento como la solución completa

La selección de la camilla forma parte de un sistema más amplio de profesionales, procedimientos, tecnologías y coordinación.

Lo que sabemos y lo que todavía no sabemos

Qué respalda la investigación

El traslado intrahospitalario de pacientes críticos puede acompañarse de eventos fisiológicos, problemas técnicos y otros peligros.

El metaanálisis de 2022 informó de una frecuencia combinada estimada del 26,2 % en 24 estudios.

La investigación I-TOUCH de 2023 registró eventos en aproximadamente el 9,6 % de los traslados analizados.

Los eventos potencialmente mortales fueron menos frecuentes que los eventos adversos definidos de manera amplia.

La investigación observacional ha identificado peligros relacionados con tecnología, tareas, equipos humanos, organización y entorno físico.

Las recomendaciones profesionales apoyan la preparación estructurada, la monitorización apropiada, los equipos cualificados y la comunicación eficaz.

Las listas de verificación pueden mejorar el cumplimiento de procedimientos establecidos.

Y el equipamiento de transporte debe seleccionarse según el contexto clínico y el recorrido real.

Qué sigue siendo incierto

La investigación no demuestra que uno de cada cuatro traslados de UCI provoque lesiones.

El porcentaje combinado no representa una tasa universal aplicable a todos los hospitales.

Las complicaciones observadas durante el traslado no pueden atribuirse automáticamente al proceso de transporte.

Los estudios no demuestran que un modelo concreto de camilla reduzca los eventos adversos en un porcentaje determinado.

Introducir una lista de verificación no garantiza que desaparezcan los incidentes graves.

Y los hospitales no pueden clasificarse de forma fiable sin considerar las definiciones, las poblaciones y las diferencias de riesgo.

Estas limitaciones no debilitan la necesidad de mejorar la seguridad. Explican por qué son esenciales una mejor medición y una interpretación rigurosa.

Preguntas frecuentes sobre el traslado intrahospitalario de pacientes

¿Qué es el traslado intrahospitalario?

Es el movimiento de un paciente entre diferentes ubicaciones dentro del mismo centro sanitario, por ejemplo, desde la UCI hasta Radiología o desde Urgencias hasta Quirófano.

¿Con qué frecuencia ocurren eventos adversos durante el traslado desde UCI?

Un metaanálisis de 2022 encontró una frecuencia combinada estimada del 26,2 %, mientras que un estudio multicéntrico de 2023 registró aproximadamente el 9,6 %.

Los métodos y poblaciones son diferentes, por lo que ninguna cifra es universal.

¿Uno de cada cuatro traslados provoca daños al paciente?

No. La estimación del 26,2 % incluye diferentes categorías de eventos adversos.

No significa que uno de cada cuatro pacientes resulte lesionado.

¿Qué complicaciones pueden ocurrir?

Los estudios describen eventos cardiovasculares, respiratorios y neurológicos, además de problemas técnicos y fallos de comunicación.

La frecuencia depende de los pacientes y de las definiciones utilizadas.

¿Por qué los pacientes críticos son especialmente vulnerables?

Algunos necesitan monitorización continua, asistencia respiratoria, perfusiones y otros cuidados esenciales.

El traslado modifica el entorno en el que se proporcionan esos servicios.

¿Quién debe acompañar a un paciente crítico?

El equipo adecuado depende de las necesidades clínicas y de los protocolos institucionales.

Las recomendaciones ISCCM de 2025 proponen al menos dos integrantes, incluyendo al profesional de enfermería asignado, con cualificaciones adicionales según el paciente.

¿Qué deberían comprobar los hospitales antes de trasladar a un paciente de UCI?

Entre los puntos importantes están la evaluación clínica, la disponibilidad del destino, el personal necesario, la monitorización, la preparación del equipamiento, las conexiones y la comunicación.

Los protocolos aprobados del centro deben guiar el proceso.

¿Las listas de verificación mejoran la seguridad?

Pueden favorecer la consistencia de la preparación y el cumplimiento de las recomendaciones.

Pero una mejora del cumplimiento no demuestra automáticamente menos eventos graves.

¿Qué diferencia existe entre un peligro y un evento adverso?

Un peligro es una condición que crea riesgo.

Un evento adverso es una situación no deseada definida por un sistema de notificación.

Un peligro puede corregirse antes de provocar daños.

¿Cómo puede un hospital medir la seguridad de los traslados?

Los indicadores pueden incluir frecuencia de eventos, incidentes graves, casi incidentes, problemas técnicos, demoras y cumplimiento de procedimientos.

Se necesitan definiciones consistentes.

¿Una camilla puede prevenir las caídas de pacientes?

Determinadas funciones pueden facilitar el manejo apropiado, pero ninguna camilla elimina todos los riesgos.

La evaluación clínica, la supervisión y las técnicas aprobadas siguen siendo importantes.

¿Una camilla compatible con rayos X puede utilizarse en resonancia magnética?

No automáticamente.

La resonancia magnética requiere una evaluación específica de seguridad. La compatibilidad con rayos X no es suficiente.

¿Una quinta rueda hace que una camilla sea más segura?

Puede favorecer la maniobrabilidad y el control direccional en determinados entornos.

Su beneficio real depende del diseño, el recorrido y la utilización correcta.

¿Todos los hospitales deberían comprar camillas avanzadas de emergencia?

No.

Los departamentos tienen necesidades diferentes.

La configuración debe elegirse según los pacientes, los procesos clínicos y los requisitos técnicos.

La parte más importante de un traslado desde UCI no es la distancia

Un traslado hospitalario puede recorrer solamente unos cientos de metros.

El paciente pasa de cuidados intensivos a una unidad de diagnóstico cercana.

El pasillo resulta familiar.

El ascensor está cerca.

El recorrido parece rutinario.

Pero para un paciente crítico, el transporte implica mantener cuidados complejos mientras cambia el entorno.

La revisión de 12.313 traslados demuestra por qué los eventos adversos merecen atención.

El estudio I-TOUCH muestra por qué las frecuencias notificadas pueden variar considerablemente.

La investigación sobre peligros revela que la seguridad va mucho más allá de la monitorización fisiológica.

Y las recomendaciones profesionales de 2025 destacan la importancia de preparar al paciente, al equipo y a los departamentos implicados.

Para los responsables hospitalarios, profesionales de cuidados intensivos y equipos de compras, la conclusión es clara.

La seguridad del traslado no es simplemente un problema de selección de camillas.

Requiere un sistema coordinado.

Un sistema que evalúe al paciente antes de salir.

Prepare los profesionales y equipos necesarios.

Mantenga la atención durante el movimiento.

Coordine el destino.

Reconozca y gestione los problemas.

Y aprenda de los incidentes y casi incidentes.

El traslado hospitalario más seguro no es necesariamente el más corto ni el más rápido. Es aquel en el que se mantiene la atención esencial, se consideran los riesgos previsibles y el paciente llega al destino con el soporte clínico apropiado.


Metodología de investigación y transparencia editorial

Investigación revisada: octubre de 2026.

Este artículo es una síntesis editorial de investigaciones clínicas publicadas, recomendaciones profesionales y especificaciones de equipos médicos declaradas por el fabricante.

No constituye un ensayo clínico, un estudio independiente con datos individuales de pacientes ni un protocolo de transporte validado.

Interpretación de la estadística principal

La frecuencia combinada de eventos adversos del 26,2 % procede del metaanálisis publicado por Murata y sus colaboradores en 2022.

La revisión incluía 24 estudios, 12.313 traslados y 1.898 pacientes críticos.

El intervalo de confianza del 95 % fue del 15,0 % al 39,2 %, con una heterogeneidad extraordinariamente elevada.

El resultado no debe interpretarse como una probabilidad universal de lesión.

Investigaciones comparativas

El estudio I-TOUCH de 2023 analizó 1.065 episodios de traslado correspondientes a 893 pacientes.

Se registraron eventos adversos durante 102 traslados.

El estudio de Bergman identificó 365 peligros en 51 traslados durante 2017.

El estudio de Williams evaluó la introducción de una lista de verificación en 76 traslados.

Estas investigaciones miden resultados diferentes y no deben combinarse sin una metodología estadística apropiada.

Contribuciones editoriales originales

El artículo presenta una lista educativa de quince puntos, una propuesta de medición operativa y un marco de revisión de seguridad de 90 días.

Son síntesis editoriales basadas en la evidencia publicada.

No han sido validadas clínicamente de manera independiente.

Información de productos

Las características de las camillas Optium descritas proceden de especificaciones publicadas por el fabricante.

No son pruebas de reducciones específicas en complicaciones clínicas o daños al paciente.

Todos los equipos deben evaluarse según el uso previsto, las exigencias técnicas aplicables y los protocolos institucionales.

Principales fuentes de investigación

1. Murata et al. — Adverse Events During Intrahospital Transport of Critically Ill Patients: A Systematic Review and Meta-analysis

American Journal of Emergency Medicine, 2022.

https://doi.org/10.1016/j.ajem.2021.11.021

2. Zirpe et al. — Adverse Events During Intrahospital Transport of Critically Ill Patients: I-TOUCH Study

Indian Journal of Critical Care Medicine, 2023.

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10504651/

3. Bergman et al. — Safety Hazards During Intrahospital Transport: A Prospective Observational Study

Critical Care Medicine, 2017.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28787292/

4. Indian Society of Critical Care Medicine — Position Statement on Intrahospital Transport of Critically Ill Patients

Indian Journal of Critical Care Medicine, 2025.

https://doi.org/10.5005/jp-journals-10071-24939

5. Williams et al. — A Checklist for Intrahospital Transport of Critically Ill Patients Improves Compliance With Transportation Safety Guidelines

Australian Critical Care, 2020.

https://doi.org/10.1016/j.aucc.2019.02.004

6. Anesthesia Patient Safety Foundation — Intrahospital Patient Transport: Checklists, Adverse Events, and Other Considerations

Febrero de 2025.

https://www.apsf.org/article/intrahospital-patient-transport-checklists-adverse-events-and-other-considerations-for-the-anesthesia-professional/

7. Agency for Healthcare Research and Quality — Adverse Event During Intrahospital Transport

Patient Safety Network.

https://psnet.ahrq.gov/web-mm/adverse-event-during-intrahospital-transport

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