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Se estima que 788 millones de adultos vivían con enfermedad renal crónica en 2023. Sin embargo, las infraestructuras de diálisis están distribuidas de forma muy desigual. Nuestro análisis de datos internacionales revela diferencias sorprendentes entre países.
Imaginemos a dos personas cuyos riñones han dejado de funcionar adecuadamente.
Ambas necesitan atención médica especializada. Ambas pueden depender de la diálisis periódica para sobrevivir. Ambas necesitan un sistema sanitario capaz de proporcionar tratamiento continuo y fiable.
Una vive cerca de un centro de diálisis con personal cualificado, equipamiento apropiado, suministros estables y cobertura financiera.
La otra debe recorrer largas distancias, afrontar gastos importantes o vivir en una región donde la disponibilidad del tratamiento es limitada.
Sus necesidades médicas pueden ser similares.
Su acceso a la atención puede ser radicalmente diferente.
En noviembre de 2025, un importante estudio publicado en The Lancet estimó que 788 millones de adultos de 20 años o más vivían con enfermedad renal crónica (ERC) en 2023.
Pero esta cifra no significa que 788 millones de personas necesiten diálisis.
La mayoría de las personas con enfermedad renal crónica no requieren tratamiento renal sustitutivo.
El problema se vuelve especialmente grave cuando la enfermedad progresa, el tratamiento resulta indispensable y el sistema sanitario no puede garantizar una atención adecuada.
Una investigación publicada en The Lancet Global Health en 2025 reveló diferencias extraordinarias entre regiones en la prevalencia de personas que reciben diálisis.
Al mismo tiempo, los datos del Atlas Mundial de Salud Renal 2023 de la International Society of Nephrology (ISN) muestran otra desigualdad significativa.
Marruecos registró aproximadamente 11,43 centros de hemodiálisis por millón de habitantes. Irak registró aproximadamente 0,64.
Esto representa una diferencia cercana a 18 veces en la densidad de centros declarados.
No demuestra que el acceso a la diálisis sea 18 veces mejor en Marruecos ni que los centros de ambos países tengan una capacidad equivalente.
Pero plantea una pregunta importante:
¿Por qué varían tanto las infraestructuras necesarias para proporcionar un tratamiento vital y qué hace falta para convertirlas en servicios a los que los pacientes realmente puedan acceder?
Este análisis examina la investigación internacional, las estadísticas sobre tratamiento renal sustitutivo y la evidencia disponible de Italia, Rumanía, Marruecos e Irak.
También presenta un modelo práctico de capacidad de diálisis que muestra por qué el número de puestos instalados puede sobrestimar considerablemente la cantidad de pacientes que un centro puede atender de forma fiable.
Respuesta rápida: ¿por qué es tan desigual el acceso a la diálisis en el mundo?
El acceso a la diálisis depende de un sistema asistencial completo, no únicamente de la disponibilidad de máquinas de diálisis.
Los pacientes necesitan un diagnóstico oportuno, evaluación especializada, tratamientos adecuados, profesionales cualificados, infraestructuras fiables y mecanismos de financiación que permitan mantener la atención.
En hemodiálisis, los centros también necesitan sistemas apropiados de tratamiento de agua, suministro eléctrico estable, consumibles, procedimientos de prevención de infecciones y mantenimiento del equipamiento médico.
La distancia geográfica, los costes de transporte y la organización de las derivaciones pueden crear obstáculos adicionales.
Los países con redes de atención renal más desarrolladas pueden ofrecer mayores posibilidades de tratamiento.
Sin embargo, las estadísticas nacionales no permiten garantizar que todos los pacientes tengan acceso a la atención que necesitan.
Acceder a la diálisis significa mucho más que disponer de un centro. Significa poder recibir el tratamiento apropiado de forma segura, asequible y continua.
8 estadísticas sobre enfermedad renal y diálisis que merecen atención
Los siguientes datos proceden de investigaciones revisadas por pares, estudios internacionales y publicaciones sectoriales.
Miden aspectos diferentes de la salud renal y no deben interpretarse como indicadores equivalentes.
1. Unos 788 millones de adultos tenían enfermedad renal crónica en 2023
Un análisis del Global Burden of Disease Study 2023, publicado en The Lancet en noviembre de 2025, estimó que 788 millones de adultos de 20 años o más vivían con ERC.
El intervalo de incertidumbre del 95 % oscilaba entre 743 y 843 millones.
La prevalencia mundial estandarizada por edad se estimó en aproximadamente el 14,2 %.
La investigación abarcó 204 países y territorios.
2. El número estimado de adultos con ERC se ha más que duplicado desde 1990
El mismo estudio calculó que aproximadamente 378 millones de adultos tenían ERC en 1990.
En 2023, la cifra había alcanzado los 788 millones.
Esto representa un aumento aproximado del 108 % en el número absoluto estimado de personas afectadas.
El crecimiento y el envejecimiento de la población son factores importantes para interpretar esta evolución.
No debe confundirse con un incremento equivalente de la prevalencia estandarizada por edad.
3. La enfermedad renal crónica causó aproximadamente 1,48 millones de muertes en 2023
El análisis publicado en The Lancet identificó la ERC como la novena causa básica de muerte a escala mundial en 2023.
Estimó aproximadamente 1,48 millones de fallecimientos directamente atribuibles a esta enfermedad.
La alteración de la función renal también contribuye al riesgo cardiovascular, por lo que su impacto sanitario va más allá de la insuficiencia renal.
4. El norte de África y Oriente Medio presentaron la mayor prevalencia regional de ERC
El análisis estimó una prevalencia estandarizada por edad de aproximadamente el 18,0 % en adultos del norte de África y Oriente Medio en 2023.
Fue la estimación regional más alta del estudio.
Este dato destaca la importancia de la planificación de la atención renal en la región.
Sin embargo, una media regional no permite determinar las necesidades de tratamiento de cada país.
5. Aproximadamente 3,57 millones de personas recibían diálisis en 2023
Un análisis independiente publicado en The Lancet Global Health estimó aproximadamente 3,57 millones de casos de diálisis en todo el mundo durante 2023.
El intervalo de incertidumbre del 95 % se situó entre 3,11 y 4,17 millones.
La prevalencia mundial estandarizada por edad se estimó en 39,3 personas por cada 100.000 habitantes.
6. Alrededor de 4,5 millones de personas recibían diálisis periódica en 2025
En su informe anual de 2025, Fresenius Medical Care estimó que aproximadamente 4,5 millones de pacientes recibían diálisis regularmente en el mundo.
Es una estimación del sector y no una continuación directamente comparable de los datos del Global Burden of Disease.
Las diferencias metodológicas y temporales impiden calcular una tasa de crecimiento mundial precisa comparando ambas estimaciones.
7. La prevalencia de la diálisis variaba extraordinariamente entre regiones
En el análisis correspondiente a 2023, Asia-Pacífico de ingresos altos registró una prevalencia de diálisis estandarizada por edad de aproximadamente 115 personas por cada 100.000 habitantes.
África subsahariana oriental registró aproximadamente 1,3 por cada 100.000.
Los valores diferían unas 88 veces.
Sin embargo, esta comparación mide la prevalencia de personas tratadas, no directamente el acceso, la calidad asistencial ni las necesidades de tratamiento no cubiertas.
8. Veintidós países tenían una prevalencia estimada inferior a dos personas en diálisis por cada 100.000 habitantes
El mismo estudio identificó 22 países con una prevalencia extremadamente baja.
Doce eran países de ingresos medianos bajos y diez eran países de ingresos bajos.
Los resultados ponen de manifiesto importantes desigualdades en la utilización observada de los tratamientos.
No obstante, una prevalencia baja de diálisis no significa necesariamente que la insuficiencia renal sea poco frecuente.
El problema fundamental es la diferencia entre la necesidad médica y la capacidad de los sistemas sanitarios para responder a ella.
Fuentes: The Lancet — Global Burden of Chronic Kidney Disease, The Lancet Global Health — Kidney Replacement Therapy y Fresenius Medical Care — Informe anual 2025.
El error de los 788 millones: ¿cuántas personas necesitan realmente diálisis?
La cifra de 788 millones resulta impactante.
Pero interpretarla correctamente es esencial.
La enfermedad renal crónica engloba diferentes alteraciones y grados de gravedad.
Según las recomendaciones internacionales KDIGO, su clasificación tiene en cuenta la causa subyacente, la función renal estimada y la albuminuria.
Muchas personas presentan la enfermedad en etapas iniciales.
Su atención puede incluir el tratamiento de otras enfermedades, la vigilancia de la función renal, el control del riesgo cardiovascular y medidas destinadas a reducir la progresión.
No todos los pacientes desarrollarán insuficiencia renal avanzada.
Enfermedad renal crónica e insuficiencia renal no son lo mismo
Cuando la función renal se encuentra gravemente afectada, algunos pacientes necesitan tratamiento renal sustitutivo.
Entre las opciones se incluyen la hemodiálisis, la diálisis peritoneal y el trasplante renal.
En determinados casos, el tratamiento conservador integral también puede ser una alternativa apropiada tras una decisión clínica individualizada e informada.
La elección depende de las circunstancias del paciente.
Por qué no podemos restar 4,5 millones a 788 millones
Un error estadístico sería restar los 4,5 millones de pacientes en diálisis estimados de los 788 millones de personas con ERC.
El resultado sería enorme.
Pero no representaría a las personas que necesitan diálisis y no pueden recibirla.
Las estimaciones corresponden a poblaciones, metodologías y años diferentes.
La mayoría de los adultos con ERC no requieren diálisis.
Algunos pacientes con insuficiencia renal reciben un trasplante en lugar de diálisis.
Otros siguen vías asistenciales distintas.
Para calcular las necesidades de tratamiento no cubiertas se necesitan datos específicos sobre insuficiencia renal, indicaciones clínicas, utilización efectiva de los servicios y obstáculos de acceso.
La verdadera brecha de acceso a la diálisis no puede calcularse restando los pacientes dializados de toda la población con enfermedad renal crónica.
La precisión es especialmente importante cuando los datos internacionales se utilizan para justificar inversiones sanitarias.
Fuente: KDIGO — Guía clínica 2024 sobre enfermedad renal crónica.
Análisis original: qué revelan cuatro mercados sanitarios sobre el acceso a la diálisis
Para investigar las infraestructuras que permiten administrar diálisis, examinamos los datos de Italia, Rumanía, Marruecos e Irak.
Nuestro análisis se basa en el Atlas Mundial de Salud Renal de la ISN, investigaciones regionales revisadas por pares y el registro de la European Renal Association (ERA).
Distinguimos tres perspectivas.
La prevalencia de pacientes tratados mide cuántas personas reciben diálisis u otra modalidad de tratamiento renal sustitutivo.
La densidad de centros mide la cantidad de establecimientos declarados en relación con la población.
La capacidad operativa describe el volumen de tratamientos que un centro puede proporcionar realmente con su equipamiento, personal y recursos.
Los tres indicadores responden a preguntas diferentes.
Un país puede comunicar una población considerable de pacientes tratados sin demostrar que todas las personas que necesitan atención puedan acceder a ella.
Del mismo modo, una densidad elevada de centros no garantiza una capacidad suficiente.
Marruecos: 11,43 centros de hemodiálisis por millón de habitantes
El Atlas Mundial de Salud Renal de la ISN registró una prevalencia aproximada de 541 casos de insuficiencia renal tratada por millón de habitantes en Marruecos, según sus datos nacionales de 2023.
También informó de unos 11,43 centros de hemodiálisis por millón de habitantes.
La densidad de centros de diálisis peritoneal era de aproximadamente 0,22 por millón y la de centros de trasplante renal de aproximadamente 0,19 por millón.
El Atlas señaló un incremento aproximado del 18,9 % de las instalaciones de hemodiálisis respecto a la ronda de información de 2019.
Estos indicadores reflejan la existencia de una red importante de centros declarados.
Pero no permiten determinar si su distribución geográfica responde adecuadamente a la demanda.
Una densidad nacional de 11,43 centros por millón no revela cuánto deben viajar los pacientes, cuántos puestos funcionan en cada establecimiento ni si hay suficiente personal.
Tampoco permite conocer el número de personas que necesitan tratamiento y no lo reciben.
Por tanto, el siguiente nivel de análisis para Marruecos debería ser regional.
¿Qué poblaciones viven demasiado lejos de un centro?
¿Qué establecimientos sufren dificultades recurrentes de programación?
¿Dónde se necesitan puestos adicionales y dónde resultarían más eficaces las mejoras de personal y organización?
Las cifras nacionales no pueden responder por sí solas a estas preguntas.
Fuente: ISN — Atlas Mundial de Salud Renal: Marruecos.
Irak: aproximadamente 0,64 centros de hemodiálisis por millón de habitantes
Un análisis científico de los datos del Atlas 2023 de la ISN para Oriente Medio comunicó aproximadamente 0,64 centros de hemodiálisis por millón de habitantes en Irak.
También registró una prevalencia aproximada de 251 casos de insuficiencia renal tratada por millón de habitantes y una densidad de unos 2,7 nefrólogos por millón.
El estudio identificó diferencias regionales considerables en infraestructuras, recursos humanos y financiación de la atención renal.
Los resultados proporcionan una referencia histórica importante sobre la capacidad declarada del sistema iraquí.
Sin embargo, no constituyen un inventario completo y actualizado de todos los centros de diálisis que operan en octubre de 2026.
El número de establecimientos, los métodos de notificación, la financiación y la disponibilidad de servicios pueden cambiar.
La verdadera cuestión consiste en determinar si la infraestructura declarada responde a las necesidades clínicas de la población.
Incluso cuando existen centros, las limitaciones operativas pueden afectar a la continuidad del tratamiento.
La disponibilidad de especialistas, el suministro eléctrico, el tratamiento del agua, los consumibles y el mantenimiento del equipamiento son factores esenciales.
Fuente: ISN — Capacidad de atención de la insuficiencia renal en Oriente Medio.
Una comparación sorprendente: Marruecos frente a Irak
Utilizando los datos de la ISN correspondientes a 2023, Marruecos registró aproximadamente 11,43 centros de hemodiálisis por millón de habitantes, frente a 0,64 en Irak.
Al dividir ambas cifras obtenemos:
11,43 ÷ 0,64 ≈ 17,9.
Por tanto, la densidad declarada de centros de hemodiálisis era casi 18 veces mayor en Marruecos.
Este resultado es un cálculo original basado en cifras publicadas por la ISN.
No demuestra que la calidad sanitaria, la capacidad de tratamiento o el acceso real sean 18 veces mejores en Marruecos.
Los indicadores derivados de encuestas también pueden verse afectados por diferencias en la calidad y exhaustividad de los datos nacionales.
Los centros pueden variar considerablemente en equipamiento, personal, horarios y volumen asistencial.
El cálculo debe interpretarse como una comparación de infraestructura que identifica la necesidad de investigar con mayor profundidad.
No representa una clasificación de las probabilidades individuales de recibir diálisis.
La cantidad de centros importa, pero su ubicación, su capacidad operativa y la continuidad de sus servicios son igualmente importantes.
Rumanía: 25.442 personas con tratamiento renal sustitutivo en 2023
El registro ERA de 2023 comunicó 25.442 personas que recibían tratamiento renal sustitutivo en Rumanía al final del año.
Esto correspondía a aproximadamente 1.335 pacientes por millón de habitantes.
El tratamiento renal sustitutivo incluye tanto la diálisis como el trasplante renal.
Por tanto, esta cifra no representa exclusivamente a pacientes en diálisis.
Un análisis regional de la ISN sobre Europa central y oriental también informó de aproximadamente 1.065,5 pacientes en diálisis crónica por millón de habitantes en Rumanía.
Ambas publicaciones utilizan sistemas de información y definiciones distintos.
Sus resultados deben interpretarse dentro de sus respectivas metodologías.
Rumanía resulta interesante por la magnitud de su población tratada y por la necesidad de comprender cómo se organizan los servicios.
Un país puede registrar una utilización relativamente elevada de los tratamientos y seguir experimentando diferencias locales en acceso, recursos humanos o capacidad de los centros.
Para los responsables sanitarios rumanos, las preguntas operativas incluyen la demanda por región, la distribución de las modalidades de diálisis, los turnos disponibles y la cobertura de personal.
Una cifra nacional de pacientes tratados no responde a estas cuestiones por sí sola.
Fuentes: ERA Registry — Informe anual 2023 e ISN — Europa central y oriental.
Italia: por qué importa la cobertura de los registros
El registro ERA de 2023 documentó 34.633 personas que recibían tratamiento renal sustitutivo en diez de las veinte regiones de Italia.
La prevalencia correspondiente era de aproximadamente 1.210 pacientes por millón de habitantes dentro de la población cubierta.
No se trata de un total nacional completo.
Esta limitación geográfica es fundamental.
Presentar los 34.633 pacientes como si representaran toda Italia conduciría a subestimar la población nacional tratada.
Del mismo modo, comparar directamente ese número con el total nacional de Rumanía sería engañoso.
Una investigación independiente de la ISN informó de aproximadamente nueve centros de hemodiálisis crónica por millón de habitantes en Italia, según los datos de su encuesta.
Una vez más, la densidad de centros no equivale directamente a capacidad asistencial.
No permite conocer el número de puestos por centro, los turnos que se realizan ni las posibilidades de incorporar pacientes adicionales.
El caso italiano muestra hasta qué punto la fiabilidad de las comparaciones internacionales depende de la calidad y cobertura de los registros.
Una estadística puede ser correcta para la población que mide y, al mismo tiempo, resultar engañosa cuando se ignora su alcance.
Fuentes: ERA Registry — Informe anual 2023 e ISN — Europa occidental.
Qué revela realmente la comparación de los cuatro países
Los cuatro mercados no permiten elaborar una clasificación única y sencilla del acceso a la diálisis.
En cambio, muestran cuatro aspectos importantes de la planificación sanitaria.
Marruecos demuestra por qué la densidad de centros debe analizarse junto con su distribución geográfica y utilización.
Irak pone de manifiesto la necesidad de considerar conjuntamente las infraestructuras y los recursos humanos.
Rumanía recuerda la importancia de diferenciar el tratamiento renal sustitutivo de la diálisis específicamente.
Italia demuestra cómo la cobertura incompleta de los registros puede afectar a las comparaciones.
Por tanto, una comparación más útil debería investigar:
¿Cuántas personas necesitan clínicamente tratamiento renal sustitutivo?
¿Cuántas están recibiendo una modalidad apropiada?
¿Dónde se encuentran los centros?
¿Cuántos tratamientos pueden proporcionar de forma fiable?
¿Qué barreras impiden acceder a la atención o continuarla?
Estas preguntas constituyen una base más sólida para la planificación de inversiones.
No es posible clasificar adecuadamente a los países según el acceso a la diálisis utilizando un único indicador cuando las estadísticas describen dimensiones diferentes de la atención.
Modelo original de capacidad: ¿cuántos pacientes puede atender un centro de diálisis con 12 puestos?
Una segunda dificultad aparece cuando pasamos de las estadísticas nacionales a la gestión de un establecimiento.
Un centro puede disponer de doce puestos de hemodiálisis.
Pero ¿cuántos pacientes puede atender realmente?
La respuesta depende de los horarios, los profesionales disponibles, las prescripciones, los turnos y las interrupciones operativas.
Consideremos un ejemplo hipotético.
Paso 1: calcular la capacidad física teórica
Imaginemos un centro con doce puestos de hemodiálisis en funcionamiento.
Para este ejemplo, supongamos que organiza dos turnos de tratamiento diarios por puesto durante seis días a la semana.
El cálculo sería:
12 puestos × 2 turnos × 6 días = 144 sesiones programables por semana.
Se trata de una hipótesis de planificación, no de una recomendación clínica sobre los horarios, los tiempos de tratamiento o la organización asistencial.
Paso 2: estimar la población de pacientes habituales
Supongamos que cada paciente tiene prescritas tres sesiones semanales.
Si los 144 turnos pudieran utilizarse de forma constante:
144 sesiones ÷ 3 sesiones por paciente = 48 pacientes por semana.
Este resultado representa una capacidad matemática teórica.
Supone que existen suficientes profesionales, equipos y recursos para mantener la actividad sin interrupciones.
No contempla diferencias entre prescripciones ni niveles de complejidad clínica.
Paso 3: incorporar una limitación operativa
Supongamos ahora que se pierde el 15 % de los turnos previstos debido a una combinación hipotética de mantenimiento, falta de personal, interrupciones o problemas organizativos.
La capacidad media pasaría a ser:
144 × 85 % = 122,4 turnos por semana.
Con tres sesiones por paciente, esto equivale aproximadamente a 40 programas completos de tratamiento recurrente por semana, con una pequeña capacidad residual media.
El modelo pasa de 48 pacientes teóricos a aproximadamente 40.
La diferencia es de unos ocho pacientes, o cerca del 17 % en este escenario.
Paso 4: interpretar correctamente el modelo
La pérdida del 15 % es un supuesto ilustrativo, no una media observada en el sector.
La capacidad real depende de las prescripciones, la plantilla, los horarios, las normas locales, el estado del equipamiento y la organización clínica.
Algunos centros operan más turnos. Otros, menos.
Algunos pacientes tienen programas diferentes.
Por tanto, este cálculo nunca debe utilizarse como una referencia universal de capacidad.
Su objetivo es explicar un principio fundamental:
Los puestos instalados generan capacidad potencial. La operación real determina cuánto tratamiento puede proporcionarse de forma fiable.
Por qué es importante esta diferencia
Si una organización sanitaria mide únicamente los puestos instalados, puede sobrestimar su capacidad.
Si registra las sesiones completadas, las cancelaciones, el personal disponible y las paradas técnicas, podrá empezar a identificar las verdaderas limitaciones.
Cuando el principal problema es la plantilla, añadir un puesto puede no resolverlo.
Cuando la limitación está relacionada con las averías, mejorar la fiabilidad del equipamiento puede ser más útil.
Cuando los pacientes viven demasiado lejos, ampliar un centro ya distante puede no mejorar el acceso.
La respuesta adecuada depende de la causa concreta.
Las 7 barreras que pueden impedir el acceso a la diálisis
1. Distancia y transporte
Los pacientes pueden necesitar desplazarse varias veces por semana para recibir tratamiento.
Cuando los centros están concentrados en determinadas zonas, los viajes pueden generar importantes costes económicos y de tiempo.
Por ello, los responsables sanitarios deben analizar los desplazamientos y la accesibilidad geográfica, no solo el número de establecimientos.
2. Coste del tratamiento
La diálisis implica gastos recurrentes.
Según el sistema sanitario, estos costes pueden financiarse mediante programas públicos, seguros u otros mecanismos.
Cuando la cobertura es insuficiente, los pacientes pueden afrontar dificultades económicas considerables.
La existencia de un centro no garantiza que el tratamiento sea asequible.
3. Escasez de profesionales cualificados
Los servicios de diálisis requieren personal adecuadamente formado.
Esto puede incluir nefrólogos, profesionales de enfermería, técnicos, ingenieros biomédicos y otros trabajadores sanitarios.
Un centro no puede aumentar de forma segura su actividad más allá de las capacidades de su equipo asistencial.
4. Fiabilidad de las infraestructuras
La hemodiálisis depende de equipos médicos y sistemas técnicos de apoyo.
El tratamiento del agua, el suministro eléctrico y el mantenimiento son especialmente importantes.
Las interrupciones pueden afectar a la continuidad asistencial.
5. Consumibles y cadenas de suministro
Los tratamientos necesitan materiales recurrentes, como dializadores, líneas de sangre, soluciones y otros consumibles.
Los problemas de suministro pueden reducir la actividad incluso cuando las máquinas y el personal están disponibles.
6. Opciones de tratamiento limitadas
No todos los pacientes necesitan la misma modalidad terapéutica.
La hemodiálisis en centro, la hemodiálisis domiciliaria, la diálisis peritoneal y el trasplante renal pueden resultar adecuados para diferentes situaciones.
Los sistemas sanitarios deben apoyar las opciones clínicamente apropiadas.
7. Deficiencias en la información y las derivaciones
Los pacientes pueden experimentar retrasos en el diagnóstico, la valoración especializada o la planificación terapéutica.
Los sistemas sanitarios también necesitan datos fiables sobre sus servicios y las necesidades no cubiertas.
Sin esa información, las decisiones de inversión pueden basarse en supuestos incompletos.
Por qué importa la resolución de la OMS sobre salud renal de 2025
En mayo de 2025, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó su primera resolución específicamente dedicada a la salud renal.
La decisión supuso un paso importante en el reconocimiento internacional de la enfermedad renal como problema creciente de salud pública.
La resolución alentó a los países a reforzar la prevención, la detección temprana, el diagnóstico y el tratamiento.
También destacó la importancia de integrar la salud renal en las estrategias sanitarias nacionales y mejorar el acceso a servicios adecuados.
Esto resulta fundamental porque la diálisis es solo una parte de la atención renal.
Un sistema sanitario eficaz también necesita detectar la enfermedad tempranamente, gestionar los factores de riesgo y atender a los pacientes antes de que desarrollen insuficiencia renal avanzada.
Para las personas que requieren tratamiento renal sustitutivo, la continuidad asistencial es esencial.
La atención renal como responsabilidad de todo el sistema sanitario
Mejorar los servicios renales exige coordinación entre diferentes niveles asistenciales.
La atención primaria puede apoyar la detección y la derivación.
Los especialistas evalúan la progresión de la enfermedad y las opciones de tratamiento.
Los centros de diálisis necesitan personal y recursos adecuados.
Los programas de trasplante requieren infraestructuras específicas y seguimiento a largo plazo.
Y las autoridades deben considerar cómo se financia la atención y cómo llegan los pacientes a ella.
La resolución de la OMS refuerza una conclusión fundamental:
Mejorar la salud renal no consiste únicamente en instalar más equipamiento. Requiere desarrollar de forma coordinada el sistema sanitario.
La carga invisible para el paciente: la diálisis es mucho más que una cita médica
El acceso a la diálisis suele analizarse en términos de centros, equipos y personal.
Pero también tiene una importante dimensión personal.
En la hemodiálisis convencional realizada en un centro, muchos pacientes reciben varias sesiones por semana.
Un programa representativo de tres sesiones de cuatro horas semanales equivale aproximadamente a 624 horas de tratamiento al año.
Eso representa 26 días completos de 24 horas.
Y no incluye desplazamientos, preparación, esperas ni recuperación.
Optium analiza esta realidad en 624 horas al año en un sillón de diálisis: lo que realmente significa para los pacientes.
Esta perspectiva es relevante para el diseño de los espacios clínicos.
Los pacientes pueden permanecer varias horas en un sillón mientras los profesionales supervisan el tratamiento y acceden a los equipos.
El posicionamiento, la accesibilidad clínica, las superficies higiénicas y los elementos de soporte pueden formar parte de la evaluación del entorno.
Sin embargo, mejorar el mobiliario no demuestra por sí mismo una mejora de los resultados clínicos ni del acceso a la diálisis.
Un sillón de diálisis no es una máquina de diálisis.
Su función es sostener al paciente durante el tratamiento, no realizar la depuración sanguínea.
Qué deberían medir los responsables sanitarios antes de ampliar la capacidad de diálisis
La comparación internacional y el modelo operativo sugieren un enfoque práctico.
Antes de decidir cuántos puestos adicionales comprar, las organizaciones deben identificar la limitación que desean resolver.
Medir la demanda clínica
Estimar cuántas personas requieren tratamiento renal sustitutivo mediante evidencia clínica y epidemiológica adecuada.
Distinguir la población general con ERC de quienes necesitan tratamientos específicos.
Medir la capacidad existente
Identificar los equipos en funcionamiento, los horarios, las plantillas, las modalidades de tratamiento y las sesiones completadas.
No depender exclusivamente del número de máquinas o sillones instalados.
Medir las barreras de acceso
Analizar distancias, costes, sistemas de derivación, disponibilidad de citas e interrupciones.
Medir la fiabilidad de los servicios
Registrar sesiones canceladas, averías, ausencias de personal, problemas de suministro y otras causas que impidan proporcionar la atención planificada.
Medir la sostenibilidad de una expansión
Evaluar si la capacidad adicional podrá mantenerse con suficientes profesionales, infraestructuras, financiación, consumibles y mantenimiento.
Estos indicadores no constituyen un índice universal de acceso a la diálisis validado científicamente.
Son un marco operativo para orientar análisis más detallados.
La ampliación más eficaz no es necesariamente la que instala más puestos, sino la que elimina la verdadera barrera que impide proporcionar atención.
El papel de los sillones de diálisis en la planificación de centros
Los sillones de diálisis cumplen una función diferente a la de las máquinas de diálisis.
Sostienen a los pacientes durante el tratamiento y forman parte del entorno clínico.
Al crear o modernizar puestos de hemodiálisis, los responsables deben considerar el posicionamiento, la accesibilidad, la limpieza, el acceso del personal, la durabilidad y el mantenimiento.
Las necesidades clínicas varían entre centros.
Una unidad con gran volumen de pacientes puede tener requisitos diferentes de los de un servicio hospitalario pequeño.
Los equipos de compras deberían revisar la adecuación clínica, las posibilidades de ajuste, los traslados, el acceso vascular, la estabilidad, la carga de trabajo segura, el mantenimiento y los costes durante toda la vida útil.
Estos aspectos se desarrollan en la guía Optium Cómo elegir un sillón de diálisis: 12 características que debe comparar.
Optium DC 44: sillón eléctrico para diálisis y quimioterapia
El sillón eléctrico para diálisis y quimioterapia Optium DC 44 está diseñado para entornos clínicos de hemodiálisis y quimioterapia.
Según las especificaciones publicadas por el fabricante, sus cuatro motores eléctricos controlan el respaldo, el soporte de las piernas, la altura y la posición Trendelenburg.
También incorpora reposabrazos ajustables y desmontables, espuma viscoelástica y ruedas bloqueables.
La carga de trabajo segura declarada es de 180 kg, con una regulación de altura de 55 a 75 cm.
Estas características corresponden a las especificaciones comunicadas por el fabricante.
No constituyen pruebas clínicas independientes de mejores resultados asistenciales.
Los equipos de compras deben evaluar su adecuación a las necesidades del servicio, sus procedimientos y las normas aplicables.
El catálogo de equipos médicos Optium incluye también soluciones para otros entornos sanitarios.
Lo que sabemos y lo que todavía no podemos medir
La investigación disponible proporciona una cantidad considerable de información sobre la enfermedad renal y los tratamientos sustitutivos.
Pero también revela importantes limitaciones.
Lo que sabemos
En 2023, aproximadamente 788 millones de adultos vivían con enfermedad renal crónica.
La enfermedad representa una carga sanitaria mundial importante y creciente.
La prevalencia de personas que reciben diálisis varía enormemente entre regiones.
Los datos internacionales muestran diferencias de infraestructuras, especialistas y financiación.
Los datos de la ISN correspondientes a 2023 indican una diferencia próxima a 18 veces en la densidad declarada de centros de hemodiálisis entre Marruecos e Irak.
El registro ERA documenta importantes poblaciones que reciben tratamiento renal sustitutivo en Rumanía y en las regiones italianas incluidas en sus estadísticas.
Además, la capacidad teórica de un centro puede diferir del volumen de tratamientos que puede administrar de forma fiable.
Lo que todavía no sabemos
No conocemos cuántos de los 788 millones de adultos con ERC necesitan actualmente diálisis.
No podemos calcular las necesidades mundiales no cubiertas restando los pacientes dializados del total de personas con ERC.
No podemos concluir que un país con más centros por millón de habitantes tenga proporcionalmente mejor acceso.
No podemos determinar el número exacto de puestos adicionales necesarios en Italia, Rumanía, Marruecos o Irak únicamente a partir de los indicadores nacionales citados.
Tampoco podemos afirmar que comprar equipos adicionales resolverá los problemas de un centro sin estudiar su personal, organización, financiación e infraestructura.
Y un modelo hipotético de capacidad no debe confundirse con un estudio clínico real.
Estas limitaciones no hacen que los datos sean inútiles.
Demuestran la importancia de interpretarlos correctamente.
El desafío mundial de acceso a la diálisis es considerable. Pero la evidencia más útil es aquella que permite identificar la verdadera limitación asistencial.
Preguntas frecuentes sobre el acceso mundial a la diálisis
¿Cuántas personas tienen enfermedad renal crónica en el mundo?
Un estudio publicado en The Lancet en 2025 estimó que aproximadamente 788 millones de adultos de 20 años o más vivían con ERC en 2023.
¿Qué porcentaje de adultos tiene enfermedad renal crónica?
El estudio estimó una prevalencia mundial estandarizada por edad de aproximadamente el 14,2 % en 2023.
La cifra no debe aplicarse de forma uniforme a todos los países o grupos de población.
¿Todas las personas con enfermedad renal crónica necesitan diálisis?
No. Muchas personas tienen ERC en etapas iniciales y no necesitan diálisis.
Las decisiones de tratamiento dependen de las circunstancias clínicas individuales.
¿Cuántas personas reciben diálisis en el mundo?
Fresenius Medical Care estimó aproximadamente 4,5 millones de personas con diálisis periódica en 2025.
Un análisis independiente del Global Burden of Disease estimó aproximadamente 3,57 millones de casos en 2023.
Los datos utilizan metodologías diferentes.
¿Qué región presenta la mayor prevalencia de diálisis declarada?
Según el análisis de The Lancet Global Health publicado en 2025, Asia-Pacífico de ingresos altos presentó la mayor prevalencia estandarizada por edad en las estimaciones de 2023.
¿Por qué es limitado el acceso a la diálisis en algunos países?
Las barreras pueden incluir costes elevados, infraestructuras insuficientes, falta de profesionales, grandes distancias, interrupciones de suministros y dificultades para acceder a especialistas.
¿Más centros de diálisis significan necesariamente mejor acceso?
No. La densidad de centros es un indicador de infraestructura.
El acceso efectivo depende también de la capacidad operativa, la financiación, la ubicación, el personal y las necesidades de los pacientes.
¿Cómo influye la capacidad de un centro en la disponibilidad del tratamiento?
Depende de los puestos funcionales, los horarios, las prescripciones, los profesionales y las interrupciones.
El número de puestos instalados no mide por sí solo la capacidad efectiva.
¿Qué diferencia hay entre una máquina de diálisis y un sillón de diálisis?
La máquina participa en el proceso médico de diálisis.
El sillón proporciona soporte al paciente durante el tratamiento.
Cumplen funciones clínicas diferentes.
¿Comprar más equipamiento puede solucionar el problema de acceso?
Puede ayudar cuando la infraestructura física es la principal limitación.
Otros obstáculos, como la escasez de profesionales, la financiación o el transporte, requieren soluciones diferentes.
¿Cuál es la diferencia entre hemodiálisis y diálisis peritoneal?
La hemodiálisis utiliza un sistema extracorpóreo para eliminar residuos y exceso de líquido de la sangre.
La diálisis peritoneal utiliza el peritoneo como membrana de intercambio.
La elección depende de una valoración médica individual.
¿El trasplante renal es una alternativa a la diálisis?
Sí, para los pacientes que cumplen los criterios clínicos correspondientes.
Su idoneidad depende de la evaluación médica, la disponibilidad de trasplantes y las circunstancias individuales.
La verdadera brecha mundial de acceso a la diálisis va mucho más allá del equipamiento
La cifra de 788 millones de adultos con enfermedad renal pone de manifiesto la magnitud del desafío mundial.
Pero la historia se vuelve aún más importante cuando pasamos de la prevalencia de la enfermedad a la prestación real de atención.
Una persona con insuficiencia renal no se beneficia simplemente porque exista un centro de diálisis en algún lugar de su país.
Necesita una evaluación médica apropiada.
Necesita acceder a una vía asistencial adecuada.
Necesita profesionales cualificados, infraestructuras fiables y continuidad.
Necesita un sistema sanitario que pueda mantener su tratamiento.
La evidencia internacional demuestra que los recursos para la atención renal están distribuidos de forma muy desigual.
Y nuestras comparaciones originales muestran por qué distintos indicadores pueden contar historias completamente diferentes.
Marruecos e Irak presentan una diferencia llamativa en la densidad declarada de centros de hemodiálisis.
Rumanía e Italia destacan la importancia de los registros, la cobertura de información y las definiciones estadísticas precisas.
El modelo hipotético de doce puestos demuestra que las instalaciones existentes pueden sobrestimar considerablemente la capacidad asistencial real.
En conjunto, los resultados apoyan una conclusión fundamental:
El próximo gran avance en la atención renal mundial no debería medirse únicamente por cuántas máquinas, sillones o centros se instalan, sino por cuántas personas pueden acceder de manera fiable a la atención apropiada que necesitan.
Metodología y transparencia de los datos
Investigación revisada: octubre de 2026.
Este artículo presenta un análisis editorial comparativo de estadísticas internacionales publicadas sobre atención renal.
No constituye un nuevo estudio clínico, un análisis individual de pacientes ni una encuesta hospitalaria independiente.
Fuentes y años de referencia
Las estimaciones mundiales de enfermedad renal crónica corresponden a 2023 y se publicaron en The Lancet en 2025.
Las estimaciones mundiales de prevalencia de diálisis corresponden a 2023 y se publicaron en The Lancet Global Health en 2025.
La estimación mundial de pacientes en diálisis durante 2025 procede de Fresenius Medical Care.
Las comparaciones nacionales de infraestructura utilizan el Atlas Mundial de Salud Renal 2023 de la ISN y los análisis regionales revisados por pares.
Las cifras de Italia y Rumanía sobre tratamiento renal sustitutivo proceden del registro ERA correspondiente a 2023.
Cálculos originales
La diferencia aproximada de 17,9 veces entre las densidades de centros de Marruecos e Irak se calculó dividiendo 11,43 entre 0,64, a partir de cifras publicadas por la ISN.
El modelo de capacidad de doce puestos utiliza supuestos expresamente hipotéticos para explicar la diferencia entre capacidad programada y tratamientos efectivamente realizables.
Ninguno de estos cálculos demuestra resultados clínicos, calidad asistencial ni el número de pacientes con necesidades no cubiertas.
Limitaciones
Las fuentes combinan estimaciones epidemiológicas modelizadas, encuestas, datos de registros e informes sectoriales.
Los periodos de referencia, las definiciones y la cobertura de los datos son diferentes.
Las cifras nacionales no representan necesariamente un inventario completo y actualizado de centros en octubre de 2026.
La densidad de centros no equivale a la densidad de máquinas, a la capacidad de tratamiento ni al acceso efectivo.
El análisis no establece una relación causal entre infraestructura y resultados clínicos.
Principales fuentes de investigación
1. The Lancet — Global, Regional, and National Burden of Chronic Kidney Disease in Adults, 1990–2023
Publicado en noviembre de 2025.
https://doi.org/10.1016/S0140-6736(25)01853-7
2. The Lancet Global Health — Global, Regional, and National Prevalence of Kidney Failure With Replacement Therapy, 1990–2023
Publicado en agosto de 2025.
https://doi.org/10.1016/S2214-109X(25)00198-6
3. International Society of Nephrology — Global Kidney Health Atlas
https://www.theisn.org/in-action/research/global-kidney-health-atlas/
4. ISN — Global Kidney Health Atlas: Marruecos
https://gkha.theisn.org/country/morocco/
5. Kidney International Supplements — Capacidad de atención de la insuficiencia renal en Oriente Medio
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11010631/
6. Kidney International Supplements — Capacidad de atención de la insuficiencia renal en Europa central y oriental
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11010604/
7. Kidney International Supplements — Capacidad de atención de la insuficiencia renal en Europa occidental
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11010628/
8. European Renal Association — ERA Registry Annual Report 2023
https://www.era-online.org/wp-content/uploads/2026/02/ERA-Registry_Annual-Report-2023.pdf
9. Fresenius Medical Care — Informe anual 2025
https://freseniusmedicalcare.com/en/media/newsroom/annual-report-2025-the-power-of-care/
10. Organización Mundial de la Salud — Resolución sobre salud renal, 2025
11. KDIGO — Guía clínica 2024 sobre enfermedad renal crónica


